Consumo con Valores – el Poder de un Cliente Satisfecho

Antes de la masificación de Internet, cuando alguien quería saber algo acerca de un producto determinado solamente podía contar con la información que se incluía en la caja, envase o etiqueta. Esto generaba que muchas veces el comprador – sin saberlo – estuviera aportando dinero a empresas que contaminaban o que no respetaban los derechos humanos, entre muchas otras cosas.

El ‘buycott’ es una de las prácticas más destacadas que se usan para promover el activismo económico a través del consumo. Su nombre es una mezcla de las palabras inglesas buy (compra) y boycott (boicot), y se lleva a cabo adquiriendo un producto determinado o comprando en un establecimiento concreto para así recompensarles económicamente por sus políticas internas relacionadas con temas sociales o medioambientales.

Por ejemplo, si una tienda vende utensilios que no contaminan, los autodenominados ‘buycotters’ que simpatizan con dicha filosofía, se ponen de acuerdo – normalmente a través de foros online- para comprar allí en masa. Una de las organizaciones pioneras en apadrinar este forma de impulsar el consumismo basado en las recompensas fue Carrotmob. Esta iniciativa dio sus primeros pasos en marzo de 2008, cuando cientos de clientes convocados por la organización, inundaron los pasillos de las tienda K & D Market de San Francisco dejándola casi sin existencias y con unos beneficios de 9.200 dólares. La razón para tal movilización ciudadana fue que sus dueños se habían comprometido de antemano a invertir un 22% de sus beneficios en aplicar políticas respetuosas con el medioambiente. ​

Desde entonces, Carrotmob – cuyo lema es: vote with your money – ha organizado este tipo quedadas en masa para consumir selectivamente por todo el mundo, consiguiendo que tanto activistas como empresarios privados se beneficien del llamado consumismo ético.

En 2012 se desarrolló una aplicación para smartphones llamada Buycott, que permite a sus usuarios escanear los códigos de barras de más de 20 millones de productos de todo el mundo, para saber que prácticas lleva a cabo la empresa que los comercializa en relación a categorías relacionadas con valores como el bienestar animal, los derechos civiles, la justicia criminal, la educación, el medio ambiente, los derechos humanos, el tráfico de personas, los derechos del trabajador o de las mujeres, y el respeto a la comunidad LGBTQ.

De esta forma, con la información obtenida el usuario de la aplicación puede decidir no comprar un determinado bien de consumo si no está de acuerdo con las políticas de la compañía que lo fabrica.

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